Capítulo 2: La magia de Tyska
-Tozaki, ¿no crees que el trayecto ha sido demasiado calmado?, estamos a trescientos metros del fuerte y ni siquiera hemos visto señales de caballería pesada, menos de arqueros escondidos en maleza. ¿Crees que sea una emboscada?
-No creo…llevamos un gran trecho recorrido, si hubiera sido una emboscada, no hubieran dejado acercarnos tanto a su fuerte.
-Entonces, ¿continuamos la marcha?
-Claro, los superamos en número 4 a 1…no tenemos nada que arriesgar. Es una conquista de rutina.
-Aún así, creo que algo anda mal.
-¿Crees que yo no? Sin embargo no hay…no…- Tozaki tomó de una de las bolsas de su montura una botella de lo que parecía ser alcohol, y le dio un gran trago.-¡Ay!, si bueno, no hay nada más que hacer que continuar…estamos demasiado lejos cómo para regresar al campamento.
-Si, tienes razón… ¿Eso es Rygdell?
-Mmm…si, eso es Rygdell… ¿Ves lo mismo que yo?
-Parecen hombres en las torres…pero no tienen arcos ni nada parecido, ¿Qué están planeando?
-No lo sé…pero ya nos han visto, comencemos el asedio…
-Si… ¡Hombres! ¡Al ataque!
Un centenar de caballeros se acercaban cada vez más a la adoquinada fortaleza.
Sooh estaba dispuesto a atacar, pero la mano de Tozaki se lo impidió.
-Espera, quiero averiguar que harán esos hombres en las torres.
-Pero, no tienen armas ni nada, ¿Qué mal pueden hacer?
Cómo si tal comentario fuera guión de película, los hombres misteriosos, levantaron sus manos, y de sus palmas se comenzaron a formar pequeños haces de luces, como si fueran minúsculos soles.
-Genial…tienen magia.
-¿Magia?, pero…¿Cómo pueden hacerlo?, ¡Sólo nosotros los hylian usamos la magia!
-No sé, y este no es el momento de pensar este tipo de cosas…pensemos cómo contrarrestar este tipo de cosas.
Entonces, una de esas bolas fue lanzada, y cayó justo sobre la cabeza de uno de los jinetes, y después de una gran explosión, cayó del caballo con una cabeza humeante, y retorciéndose con un dolor inimaginable, y el casco derretido sobre su cabeza.
Entonces la gran puerta de madera de Rygdell, se abrió lenta y majestuosamente, y de ella salieron cientos de soldados quiénes comenzaron el contraataque contra los hylian.
-¿Tozaki, intentamos los arqueros?
-No, las torres están demasiado altas cómo para ser alcanzadas por un puñado de arqueros.
-Tozaki, ¡órdenes!, los caballos están descontrolados por las explosiones.
-¡Retirada!, en lo que pensamos una estrategia pueden destruir media…
-¡Tozaki!, ¡Atrás de ti!
Antes de que el hombre de los ojos perezosos pudiera reaccionar, un objeto blando golpeó su cabeza, un queso.
-¿Que demonios? ¿Quiénes son ustedes?
Detrás habían cuatro bizarros hombres, el más pequeño de ellos tenía un pequeño báculo en su mano y estaba comiendo lo que parecía un pedazo de queso, a su lado había un sujeto delgado, tenía las manos en sus bolsillos de una manera retadora, después el mas grande de ellos, tenía un complexión firme y musculosa, pero lo más interesante eran las rastas que ornamentaban su castaño cabello, y para terminar, un último joven de escasa edad tenía un largo cabello castaño y un catalejo en su cinturón.
-Nosotros somos…mphm… los Mercenarios…mphm… Alkólikos.-dijo el del queso en la boca.
-¡Cállate! ¡No deben saber quiénes son nuestros clientes!-reprendió el mas flaco de ellos, con un alborotado cabello castaño, casi rubio.
-Bah…lo sabrán algún día.- contestó desinteresado.
-Fuimos contratados para eliminarlos.- dijo el de las rastas.
-Los tyskanos están tan desesperados que ya comenzaron a contratar mercenarios…Que deprimente.- dijo Sooh.
-Te lo dije.- dijo Kesos con una sonrisa orgullosa.
-Bueno…eso no importa, igual los destruiremos.- dijo confiado el del catalejo.
-Eso lo veremos.- dijo Tozaki, al tiempo que preparaba su lanza, y le daba un trago a la botella de alcohol junto a él.
-Já…ahora todos toman antes de pelear, que poca originalidad.-dijo Kairut.
Al tiempo que terminó su frase, todos sacaron de sus cinturones una pequeña cantimplora y le dieron un gran sorbetón a cada una de ellas.
La impresión de Sooh y de Tozaki no se hizo esperar.
-Ahora sí… ¿Dónde quieren sus pataditas?- dijo Kesos, mientras extendía su báculo y lo convirtió en un gran Bo.
-Recuerda mi cara, porque será lo último que verás.-dijo Lobo, y de su espalda sacó un hacha grande en proporción a su cuerpo.
-Sucumbirán ante nuestra kulidad superior.-dijo Rata quién desenfundó una espada de su cintura.
-No se lo tomen personal, pero tenemos que matarlos.-Y Kairut tomó una espada de dos manos y lo ondeó con tal facilidad que parecía de papel.
Los rivales se quedaron mirando los unos a los otros, pero de repente…una oscura niebla comenzó a surgir de entre los pies de los Alkólikos, misma que rápidamente engulló a los extraños combatientes, e instantes después a los jinetes hylian.
-¿Qué demonios?-exclamó Sooh.- ¿Qué están haciendo?
-Peleando en igualdad de condiciones…podríamos usar nuestras bestias al pelear pero…
-No sería divertido…
-Sería demasiado…
-¡Rápido!
De la nada, dos pequeños animales, tiraron a Sooh y a Tozaki de sus respectivas monturas, uno tenía afiladas púas en su lomo, y el otro una coraza ósea que rodeaba todo su cuerpo.
-¡Suficiente Raty!-gritó el del cabello claro.
-De acuerdo.- contestó una femenina voz a lo lejos, y segundos después, la niebla comenzó a disiparse.
Una cara de molestia se creó en ambos ex jinetes.
-¡Ustedes están dementes!-gritó Tozaki con ira.
-Seguro que si…por eso nos contrataron.-dijo Rata con seguridad.
-Rata, Kesos, ¿pueden con ellos?-preguntó Kai.
-Tranquilamente.- contestaron al unísono.
-Entonces vamos.
Rata y Kesos se dirigieron ágilmente hacia Sooh y Tozaki, quiénes detuvieron su primer embate con suma facilidad.
-Nosotros nos encargamos de algunos hylians.-gritaron.-Suerte con ellos.
-Necesitarán más que eso para vencernos.- dijo Tozaki. Y dicho esto, empujó algunos metros a Kesos, quién inmutado por el movimiento continuó atacando desde todos los flancos posibles siempre siendo bloqueados por un rápido movimiento de la lanza del hombre, quién no parecía interesado por matar a Kesos por alguna razón.
En cambio, la batalla de Rata contra Sooh parecía mucho mas equilibrada, ambos estilos eran bastantes parecidos, la batalla entre ambos resultaba más espectacular, con bloqueos y estocadas sin parar.
Sin embargo, Kairut y Lobo, tenían pocos problemas con los atacantes hylians, quiénes no podían resistir más de tres ataques del par, comprobando la alta habilidad de los alcohólicos.
Cuando Kairut se acercaba a un soldado aparentemente paralizado por la batalla un grito del interior de la armadura lo detuvo.
-¡No, Kai!, ¡Soy yo!
-Ahh, cuídate de Lobo, ehh?, ese no se acerca a preguntar, y el casco, por nada deben verte el cabello, ¿de acuerdo?
-Descuida Kai, de todos modos aún tengo la ayuda de Lia, ¿no?
-Seh…bueno, ¡cuídate!
Sin embargo cuando Lobo estaba corriendo hacia un espadachín temeroso e inexperto, dispuesto a matarlo de un solo tajo, el cayó desplomado, con una flecha en su cabeza.
-¡Raty!-gritó con molestia el chico.- Ya déjame uno, ¿no?
-Perdóname.-dijo la misma voz femenina de la vez anterior.
Mientras tanto, volviendo con Tozaki.
-¿Por qué…no me…atacas?-decía Kesos con frustración.
-Eres muy joven para morir…
-¡¡Eres un mentecato!!-dijo Kesos desesperado. Y cuándo iba a atestar un golpe, antes incluso de tocar a Tozaki…éste comenzó a tambalearse y tras balbucear unas palabras… se desplomó.
-Ehh…! Kai!, ¡creo que ya maté a este guey!
-¿Tan rápido? Vaya, no era tan bueno cómo nos advirtieron.
-Entonces vámonos, ¿no?-dijo Rata quién aún peleaba con un cansado Sooh.
-Pero yo quiero seguir peleando.- exclamó Lobo con tristeza.
En ese preciso instante, se escuchó un grito a lo lejos, en conjunto con un aleteo sonoro, como de un ave gigante.
-¿Manosanta?-dijeron los alkólikos.
En el horizonte pudieron ver dos figuras, una parecía un extraño pájaro con un hombre en su lomo, y junto a su lado, una especia de cástor gigante volador.
-Justo a tiempo.-dijo Rata, feliz.- ¿Oigan, que hacemos con éste?
-Pelea bien, déjenlo vivo, quiero probarlo algún día.- dijo Kai.
-De acuerdo…pero…Hmm…no se deja.
-Yo no soy ningún tipo de práctica para ustedes, locos estúpidos.-dijo Sooh con ira.
-No seas ingrato, si queremos te podemos matar, pero nos caíste bien, sólo cállate y vete.-dijo Lobo.
-¡Nunca!, no soy de los que se van con el rabo entre las patas.
-Ahh!!, este tipo no entiende.-dijo Kesos, y con un rápido movimiento de su báculo, espontáneamente apareció un queso gigante en la cabeza de Sooh, quién cayó al suelo y comenzó a revolcarse, dando demasiados gritos sordos.
-Gracias Kesos…-dijo Rata con la respiración entrecortada.- Ya me estaba…cansando.
Entonces, el ave gigante llegó a donde los Alkólikos, al igual que el “cástor”, quien ahora desde una mirada mas perfeccionista era un ornitorrinco, tan grande como la bestia alada.
-Eh phutos, aquí viene la loca sexy… ¡Corran por sus vidas!-dijo el jinete del ave, parecía que tenía un cabello blanco, pero tenía algunas manchas negras, lo que podría significar que se lo teñía.
-¿Qué? La trampa que preparamos la hubiera distraído por lo menos media hora más.-exclamó Kai.
-Pu’s yo sólo sé que ella viene en camino hacia acá…yo diría que nos fuéramos a la verga…si queremos vivir.
-¡Alkólikos!¡Retirada!-gritó Kai, quién abordó a la extraña ave, junto con Lobo, al tiempo que Kesos y Rata abordaban al ornitorrinco gigante, cuándo ambos animales se elevaban, desde la copa de un árbol, una chica de largo cabello amarrado en una cola de caballo, saltó al ornitorrinco y se sentó con suma facilidad, dando dotes de agilidad y destreza.
-¡Recuérdenos, ejercito hylian! ¡Nos volveremos a ver!- gritó Lobo brioso.
-¡Miren allí!,-dijo Rata señalando el camino por donde vinieron los soldados, y vieron cómo una chica de cabello negro corría a gran velocidad hacia la batalla, y en cuánto llegó, comenzó el baño de sangre…
Un solo movimiento, en el cuello, era lo único que ella necesitaba para terminar con un enemigo, y fueron demasiados.
-Rygdell ha caído.- dijo Raty con tristeza.
Cuando Sooh pudo quitarse todo el kilo lácteo que tenía como cabeza, lo primero que hizo fue buscar a su compañero, encontrándolo gentilmente acostado a la raíz de un árbol.
Después de examinarlo con detenimiento, sus temores se alejaron…
-Ni siquiera un rasguño…nunca dejas de sorprenderme, Tozaki.



Gueno, este es experimento es simple, anunciaré esta entrada como algo sobre el amor, aunque en realidad, será para comprobar mi teoría de que la mayoría de la gente se siente mas atraída por esta clase de temas que...pf...cualquier otra.